Tradición viva en la Sierra: la Santa Cruz

Entre el aroma del copal y el eco del pífano acompañado por el tambor, la Santa Cruz de San Javier realiza su recorrido ceremonial por las comunidades de Dethigá, Boyé y Mintehé, en el municipio de Cadereyta de Montes. Este acto ancestral marca el inicio de una de las celebraciones más importantes de la región.

Durante esta procesión, se bajan las cruces del jagüey, de la peña y del cerro, como parte de un ritual cargado de simbolismo y devoción, que anuncia la cercanía de una gran festividad.

Cientos de participantes conocidos como “moros” forman parte de esta tradición. Ataviados con coronas de plumas coloridas adornadas con espejos, capas largas de color rojo y, en su mayoría, montados a caballo, recorren largas distancias desde comunidades como Yonthé, Amolitos, Mintehé, Mesa de Providencia y el propio San Javier. Todos ellos comparten una misma fe y resguardan una herencia cultural invaluable para la región y para todo el estado de Querétaro.

A la par, los xitás acompañan la procesión con bastones y banderas, saludando a los cuatro puntos cardinales. Portan máscaras de madera con largas barbas y rinden respeto a los Santos Patronos de cada comunidad, reforzando el carácter espiritual y comunitario de esta celebración.

Uno de los aspectos más significativos de esta tradición es la participación de niñas y niños, quienes acompañan a sus familias, asegurando así la continuidad de estas prácticas culturales que han pasado de generación en generación.

